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Chevrolet
SSR 2005
No es gratuito que Chevrolet haya decidido bautizar el SSR como
el primer camión pick-up deportivo convertible del mundo.
En la forma es una mezcla de pick-up con convertible; en el estilo,
un híbrido de retro con avant-garde; en el tamaño
el punto intermedio entre el compacto y el camión, pero en
la gracia no hay comparación ni antecedentes y conducirlo
es la manera más práctica y segura de jamás
pasar desapercibido.
Comenzando por los cinco colores disponibles, amarillo, rojo, azul,
negro y plata y por la versatilidad de su uso, con capota o sin
ella y con el compartimiento de carga abierto o cerrado. No es gratuito
que Chevrolet haya decidido bautizar el SSR como el primer camión
pick-up deportivo convertible del mundo.
Esta fuente inagotable de diversión y emociones se basa en
la plataforma del Trailblazer y su carrocería la dominan
los enormes guardafangos que inequívocamente recuerdan viejos
modelos de los años 50. Y hasta ahí llega lo antiguo,
porque en cuanto a motor y transmisión el SSR no podía
ser más moderno.
Lo equipa un Vortec 5300 de 8 cilindros en V con 5.3 litros de desplazamiento
y 16 válvulas conectado a una transmisión automática
de 4 velocidades con sobremarcha. El resultado, de 0 a 60 millas
en 7.6 segundos, el SSR puede recorrer un cuarto de milla en 15.9
segundos y llegará a ese punto a una velocidad de 90 millas
por hora. La torsión también es extraordinaria y le
permite pasar de 50 mph a 70 mph en sólo 3.85 segundos. Nada
mal para un pick-up sin muchas pretensiones.
Pero sin duda lo más atractivo para muchos son las enormes
posibilidades que surgen de un convertible con gran capacidad de
carga, de poder disfrutar del aire libre con el techo abierto y
el compartimiento lleno de equipaje, gracias al novedoso sistema
top stack, que permite que los paneles que forman el techo se retraigan
independientemente para guardarse detrás del habitáculo
de los pasajeros. Con el toque de un simple botón el SSR
pasa de pick-up a descapotable en sólo 25 segundos.
Y la emoción del SSR no se queda toda del lado de afuera.
Por dentro, los detalles de aluminio acentúan muy agradablemente
el tablero y la consola, que domina imponente la barra de cambios
con su inconfundible toque deportivo.
Los instrumentos completos, de sencilla lectura y gran practicidad.
Los comandos del sistema de sonido se esconden detrás de
un panel movible y una simple combinación de tres botones
controla el aire acondicionado.
El Chevrolet SSR es mucho más que un caro juguete para distraer
la nostalgia. Es un vehículo bien concebido y maravillosamente
construido y su utilidad práctica, su versatilidad que le
permite ser camión pick-up y convertible al mismo tiempo,
le hará ganar de seguro muchos adeptos.
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