|

Peugeot
Quark (concept)
La
unión de la estética con la técnica
Como
continuación de la investigaciones de la marca francesa en
el campo de la pila de combustible, que ya dio lugar a los prototipos
Taxi PAC y H2O, explora una vía que desemboque en la miniaturización
y la simplificación de esta tecnología. El resultado
es el Quark.
La finalidad de las actuales investigaciones de Peugeot sobre el
empleo del hidrógeno como energía capaz de generar
electricidad es que los automóviles tengan una autonomía
de uso confortable. Y en este sentido han desarrollado un ‘concept
car’ inédito, el Quark, para que sirva como modelo
tecnológico. Con dos plazas y cuatro ruedas, su mecánica
forma parte integrante de su estética. De hecho, en él
cada pieza se ha creado para realizar su propia función.
Pero para crear el Quark se ha precisado algo más que un
departamento de diseño. De hecho, su chasis es el resultado
de una estrecha colaboración entre estilistas e ingenieros.
Es decir, que en su nacimiento como prototipo ha sido necesario
que la estética y la mecánica se integrasen en él
en una simbiosis perfecta.
La carrocería del Quark permite identificar su pertenencia
a Peugeot a pesar de que su superficie es muy pequeña. A
esa sensación de imagen de marca contribuye el diseño
de sus faros dobles de diodos luminiscentes y la forma del frontal,
ya que dichos faros abrazan al logotipo del León y por debajo
de ellos se abre una inmensa calandra que repite el estilo, por
ejemplo, del Peugeot 407. Es, por lo tanto, un inusitado prototipo
por su formato general, pero al mismo tiempo resulta muy realista
como integrante de Peugeot.
Como en el caso del 307 CC (Coupé-Cabriolet), los grupos
ópticos traseros también están provistos de
diodos electroluminiscentes. Por lo demás, en el Quark, una
burbuja a modo de parabrisas protege a sus dos pasajeros, que se
acomodan en unos asientos recubiertos de un material antideslizante
para favorecer su sujeción lateral. Además, cuentan
con espacios especiales para guardar objetos. Tanto en la parte
delantera como en la trasera del vehículo unas protecciones,
que ofician de pequeños paragolpes, soportan las placas de
matrícula, y en la parte posterior se ubica el depósito
de hidrógeno, pintado en el color rojo que simboliza a este
fluido.
El Quark está impulsado por cuatro pequeños motores
eléctricos, cuya energía emana de la pila de combustible
(también llamada pila de hidrógeno). Cada uno de ellos
impulsa a cada una de las cuatro ruedas del vehículo (es
decir, es un cuatro ruedas motrices), que están conectadas
al chasis por medio de triángulos superpuestos y que tienen
un diámetro de 17 pulgadas. Los neumáticos que llevan
los ha realizado Michelin en exclusiva para el Quark, con de sección
redonda y su banda de rodadura está formada por un dibujo
inédito de escamas para favorecer la evacuación del
agua.
El conductor del Quark lo pone en movimiento mediante una interfase
de comunicación inamovible que se puede asimilar a una lleve
de contacto. Está colocada sobre un soporte e informa del
funcionamiento de la cadena de tracción y de la pila de combustible,
indicando también la velocidad del vehículo, el guiado
por satélite, etcétera. Protegida por una tapa estanca
y transparente, permite arrancar cuando está en su lugar,
y bloquea el motor cuando el motor la extrae como si fuera una llave
de contacto convencional.
Como si de una moto del tipo Quad se tratara, el prototipo Quark
se maneja, mediante una dirección asistida, a través
de un manillar que soporta los mandos de la conducción. Como
aquella, sus dimensiones son muy contenidas; 1,38 metros de longitud,
1,50 metros de anchura, 1,10 metros de altura, 1,73 metros de distancia
entre ejes y 1,15 metros de vías (tanto delantera como trasera).
Su peso en vacío es de 425 kilos y admite una carga útil
de 140 kilos.
La tecnología del Quark
En este vehículo tan especial la pila de combustible viene
a completar la energía eléctrica proporcionada por
40 elementos de una batería de metal hidruro de níquel.
Para simplificar e integrar en el Quark esa pila de combustible,
no está refrigerada por agua sino por aire, lo que evita
implantar un voluminoso circuito de refrigeración de agua
y, por tanto, libera espacio para compactar el volumen de la cadena
de tracción.
La ausencia de ese circuito de refrigeración supera una de
las principales restricciones que afectan a las pilas de combustible,
ya que el agua es incompatible con las temperaturas negativas, pues
al congelarse deteriora de forma irreversible la pila.
El Quark dispone de una botella de hidrógeno de nueve litros
de capacidad a una presión de 700 bares, lo que permite,
en el mismo espacio ocupado por una botella de 350 bares, aumentar
la cantidad de hidrógeno cargado y la autonomía de
uso del vehículo. Ésta es, en condiciones normales,
de 100 kilómetros, y en conducción ecológica,
de 130 kilómetros. Además el sistema de llenado “push
& drive” permite que el sistema de llenado de hidrógeno
sea tan rápido como sencillo; basta cambiar una botella vacía
por una llena.
También es innovador por su motorización, ya que la
potencia eléctrica no se transmite a un motor eléctrico
central sino a los cuatro de imán permanente situados en
las ruedas. Cada uno tiene un par de 100 Nm y una potencia máxima
de siete kilovatios, lo que supone una potencia total de 28 kilovatios
y un par motor de 400 Nm.
El sistema de frenado del Quark combina un frenado eléctrico
recuperativo de energía u un frenado mecánico de mando
hidráulico que actúa sobre discos. Un mando genera
los dos modos de frenado primando el eléctrico para favorecer
así el equilibrio energético. El Quark es capaz de
alcanzar una velocidad máxima de 110 kilómetros por
hora y de acelerar desde parado hasta 50 km/k. En 6,5 segundos.
si
quieres ver más carros, revisa nuestro archivo...
|